Mercurio

Mercurio
El mercurio es un elemento químico metálico, también conocido como azogue, hidrargiro o plata líquida. Su símbolo en la Tabla Periódica de los elementos es Hg y proviene de su antiguo nombre griego: hydrargyros, término compuesto por hydro («agua») y argyros («plata»). Esto se debe a que es el único metal líquido a temperatura ambiente.

El nombre «mercurio», por su parte, procede de la mitología griega (del mismo dios que da nombre al planeta) por su movilidad y velocidad, características que se le atribuían a este personaje. Es el único metal cuyo nombre planetario alquímico se convirtió en su nombre común.

Es un elemento raro en la corteza terrestre, pero tiene una gran variedad de aplicaciones en la industria, la medicina y diversas técnicas.

Mercurio

El mercurio pertenece al grupo XII (IIB) de la tabla periódica.
Se encuentra entre los metales de transición (grupos 3 a 12).
Este grupo específico se conoce como el grupo del zinc y también contiene cadmio, mercurio y ununbio (copernicio).

¿Cuándo se descubrió el mercurio?

Los antiguos griegos utilizaban el mercurio en los ungüentos.
El mercurio se conoce desde la antigüedad. Tanto es así, que es posible encontrarlo en tumbas del Antiguo Egipto que datan del año 1500 a.C., y en tumbas de Teotihuacán de hace 1800 años.

Sus propiedades fascinaban al ser humano, que en aquella época veía en él un elemento primordial, el metal puro y original del que nacieron todos los demás metales conocidos. Por eso se consideraba un poderoso remedio para diversas dolencias, capaz de prolongar la vida eternamente.

Los antiguos griegos lo utilizaban en ungüentos, los egipcios como cosmético, pero no fue hasta el siglo V cuando se descubrió que podía amalgamarse con otros metales.

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Propiedades químicas del mercurio

El mercurio tiene una baja reactividad, lo que lo hace inmune a la mayoría de los ácidos. La excepción son los ácidos altamente oxidantes, como el ácido sulfúrico concentrado y el ácido nítrico, que lo disuelven dejando sulfatos, nitratos y cloruros.

Otras reacciones se asemejan a las de la plata, como con el sulfuro de hidrógeno atmosférico, los copos de azufre sólidos, el carbón activado o el polvo de zinc. De hecho, estos elementos se utilizan para contener los vertidos de mercurio.

En contacto con otros metales, el mercurio tiende a formar amalgamas, es decir, mezclas. Así, el mercurio disuelve perfectamente el oro, el manganeso, el cobre y el zinc. Sin embargo, no disuelve el hierro, ni otros metales de transición de la primera fila de la tabla periódica.

Su reacción con el aluminio es especialmente corrosiva, ya que el mercurio destruye la capa de óxido que protege este metal.

Propiedades físicas del mercurio

El mercurio forma esferas perfectas y fácilmente deslizantes.
El mercurio es el único elemento químico naturalmente líquido, a pesar de ser un metal blanco y pesado. A diferencia de otros metales, es un mal conductor del calor, pero no de la electricidad.

Sus puntos de solidificación y ebullición son especialmente bajos para un metal (-38,83 °C y 356,73 °C respectivamente). Esto se debe a su configuración electrónica tan particular, que le hace tener un comportamiento similar al de los gases nobles.

En su estado natural, el mercurio forma esferas perfectas que se deslizan fácilmente sobre las superficies y, cuando se corta físicamente, generan nuevas esferas idénticas. Como todos los líquidos, no tiene una forma definida, sino que se adapta al recipiente en el que se encuentra, aunque tiene su propio volumen.

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Reacciona al calor como un metal, expandiéndose. Gracias a esta propiedad, se utilizó durante mucho tiempo en los termómetros.

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